SE HARÁ LARGA LA ESPERA

Hoy se cerraba la temporada en Madrid, con una novillada monstruo: dos con picadores de Montealto para Gardel y seis sin picadores de Jandilla para determinar el ganador del «Camino hacia Las Ventas», que finalmente fue a parar a manos de Isaac Fonseca.

A pesar del frío que hizo esta tarde, el viento que no permitía hacer el mejor toreo y que era una novillada sin picadores, fui a la plaza a sabiendas de que ya no volvería a ella hasta marzo, y este tiempo se hace demasiado largo. Aún así, el cartel en sí me parece que tenía su atractivo porque tenía ganas de ver en directo a «Villita», que en los resúmenes y certámenes que he visto por televisión siempre me ha gustado. De Guillermo García había oído hablar bien e Isaac Fonseca, para mí, era una incógnita, por lo que me apetecía ver cómo era su toreo.

Alejandro Gardel, el único novillero con picadores del cartel, pasó con discreción en dos faenas correctas que no llegaron en ningún momento a los tendidos, que iban a ver cada cual a su paisano, lo que provocó que «Villita» cortase una oreja totalmente «autobusera» después de que sus partidarios la solicitasen. «Villita» mostró su buen concepto, clásico, elegante por momentos, y es un torero a tener en cuenta. Los pases de pecho fueron muy toreros en ambos toros, pero las dos faenas pecaron de falta de continuidad. Cuando tenían que romper, se fueron para abajo, ya sea por el incomodísimo viento o por la falta de experiencia del novillero, totalmente lógica.

Guillermo García me gustó muy poco. Lo único que sí me gustó de él fue que rivalizó en quites con Isaac Fonseca en varias ocasiones, lo que demostró que nadie se quería dejar ganar la pelea. Con la muleta mostró un toreo muy de moda basado en tirar líneas fuera de sitio, toreando encorvado y acabar con el arrimón. Es más, a su segundo en ese alarde de tremendismo lo trató de matar sin la ayuda muleta, pero no lo consiguió y lo que si se llevó fue una voltereta muy fea, porque el novillo hizo por él en el suelo volteándolo de nuevo. Al menos, ganas no le faltaron a Guillermo, estando «en novillero».

El último integrante era el mexicano Isaac Fonseca y se notó su origen, porque no arrastraba a un pueblo para verle. Estuvo siempre con una buena actitud, ganas de demostrar su valía y con mucha variedad capotera, haciendo quites por caleserinas, gaoneras, saltilleras, tafalleras o combinaciones de estas. Eso sí, todas con el capote a la espalda («a lo Roca Rey»).

Lo cierto es que se los pasó tan cerca, que fue volteado en más de una ocasión, afortunadamente sin consecuencias. Con la muleta estuvo reposado, ligando mucho los pases y también usando algún recurso más populista como los cambiados por la espalda, de pie e incluso, de rodillas. La verdad que aunque el concepto me gusta más el de «Villita», me deja buen sabor de boca también Fonseca por su raza y valor, y tengo ganas de volverle a ver ya en el escalafón superior. Por algo ha sido designado ganador de esta edición.

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