SE JUNTÓ TODO PARA QUE NO PASASE NADA

El viento y el (nulo) juego de los toros de Valdefresno y Fraile Mazas provocaron el primer petardo gordo de la feria. No será el único, eso seguro.

Era una terna de jóvenes que buscan abrirse paso, pero ninguno de los tres lo logrará por esta tarde.
A pesar de su juventud, el encargado de abrir plaza fue David Galván. El gaditano sigue sin suerte en esta plaza y se mostró solvente en una primera faena que tuvo su mérito ante un zambombo que no transmitió nada, por lo que la faena no llegó a los tendidos. Cerró por manoletinas y a punto estuvo de ser cogido.
Lo mejor de su actuación llegó en un quite por ajustadas chicuelinas.
En el cuarto, a pesar de su verticalidad a la hora de torear, estuvo más despegado y con más dudas, causadas mayoritariamente por el viento, ya que el toro tampoco se comía a nadie. Estuvo mal con la espada en este toro.

A Juan Ortega se le esperaba en Madrid por parte de los aficionados. No en vano, cortó una oreja a un ejemplar de esta ganadería en agosto y el Domingo de Resurrección dejó buenas sensaciones.
Hoy nos fuimos sin verle.
Con «Lirio» trató de torear despacio, pero el toro no tenía fuerzas y aquello fue misión imposible.
En el quinto, un toro que salió muy abanto, como marca este encaste, macheteó a la antigua y dió un sainete con el descabello.

Joaquín Galdós llegaba tras una actuación en Sevilla que tuvo eco, pero en la que en realidad se le fue un gran lote de Torrestrella. Menos suerte tuvo hoy, aunque se llevó el mejor astado del encierro. Fue el tercero, un toro más armónico que sus hermanos. Muy serio eso sí, pero no estaba tan destartalado como otros. El toro tenía clase y pedía suavidad y media altura, pero Galdós le bajó la mano y el toro se iba al suelo continuamente. Otro toro falto de fuerzas de la divisa charra, que no pasa por un buen momento.
La justeza de fuerza y la mansedumbre fueron la tónica de toda la corrida.
El de Perú ligó los muletazos por el pitón derecho, pero nunca llegó a romper su actuación, de más a menos. A este toro se le podía haber sacado algo más con otro planteamiento de faena.
Mató de una efectiva estocada.
En el sexto, la tarde ya estaba abocada al fracaso y aquello fue un mero trámite.

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