SAN ISIDRO 2019: MÁS TRIUNFALISTA QUE TRIUNFAL

Se acabó la feria más larga y más importante del mundo, San Isidro.
La mejor en muchos años, dicen algunos. Esto es subjetivo.
En la que más Puertas Grandes ha habido de las últimas. Esto sí, es objetivo.

Ahora bien, la feria más larga jamás dada. Esto también es objetivo. Digo yo que si hay más corridas, también es más fácil que haya más Puertas Grandes.
Sin embargo, la tauromaquia es un arte y lo que más me importa son los sentimientos, no los números, y ha tenido que pasar un mes de toros para que hubiese una Puerta Grande que de verdad me emocionase. Por supuesto, fue la de Paco Ureña.
Quizá, la faena de Roca Rey fue más rotunda, la de Ferrera con más arte, improvisada. Pero yo me quedo con la pureza de Paco. Cuestión de gustos. Porque si de algo me ha servido este San Isidro es para reafirmarme en mis gustos personales: una de las faenas que más me gustó fue la de Ginés Marín a «Poeta». Aunque solo le cortó una oreja, qué torero estuvo.

Sin embargo, Roca Rey, que iba para triunfador de la feria hasta que llegó su duelo con Ureña en la Corrida de la Cultura, no me transmitió tanto. Y mira que estuvo bien con el Parladé y con el Adolfo, tapando muchas bocas… pero donde pone la pierna Roca y donde la pone Paco…

Lo que no dudo es que las faenas de Roca Rey y Ureña, siendo dos orejas algo justas en ambos casos, fueron las dos Puertas Grandes más de verdad de la feria. Porque ese es otro problema.
¡Cómo no va a haber más Puertas Grandes que nunca si se dan cada año más fácil las orejas!
Esto se debe principalmente a un público triunfalista que viene a contadas corridas y no conoce la exigencia de Madrid. Solo quieren contar que han visto una Puerta Grande. Para colmo, muchos tienen afán de protagonismo, con tanto «Viva» cuando ha estado el Rey, ya sea Felipe o Juan Carlos.
Me sorprendió que en la Corrida de la Cultura no estuviese Juan Carlos, pero al no estar, el público se centró más en los toros.
Sin embargo, desde la prensa «especializada» a quien se atacó fue al 7 y, en especial, a la Grada Joven. Tampoco comparto sus gritos a destiempo ni su doble rasero. A unos toreros se les permite todo y a otros, nada: apenas se protestaron las orejas de Ureña en sus dos primeras tardes después de pinchar. Sin embargo, a Roca Rey se le midió muchísimo, y al Juli, ni se molestaron en verle con atención en una faena inteligente al jabonero de Cuvillo.

También sucede con las ganaderías. Se aplaudió a muchos toros de Valdellán en el arrastre. Unos justamente. Otros no tanto.
Pero, por ejemplo, al colorado de Juan Pedro no se le dió una ovación de salida a pesar de su imponente trapío por el hierro que llevaba.
Con todo esto, menos mal que estos sectores tratan de mantener la exigencia, aunque a veces lo hagan de una forma más acertada que otras.

También hay que destacar la falta de homogeneidad en los criterios presidenciales. Ni la Puerta Grande de Perera ni la de David de Miranda, fueron para dos orejas. Tampoco la segunda faena de Ferrera.
Lo mejor lo hizo José Magán no dando otra triunfalista Puerta Grande a Ginés Marín tras pinchar, y lo peor, el regalo a Perera el día del patrón por Gonzalo de Villa-Parro, al que se le recriminó durante toda la primera mitad de la feria.
Además, se devolvió un toro durante la faena de muleta. Algo que nunca antes había visto.

La feria pegó un bajón importante cuando acabó el miniciclo de Albaserrada. Tras un inicio esperanzador, la feria fue de más a mucho menos, aunque nos vamos con buen sabor de boca tras la actuación de Ureña el sábado y la buena corrida lidiada por Santiago Domecq en la Corrida de la Prensa, desaprovechada por la terna.

Una mención especial merece el doctor Máximo García Padrós y su equipo, que han tenido mucho trabajo este año.
Hasta seis cornadas graves: la del subalterno «Pirri», y las de los toreros Gonzalo Caballero, Manuel Escribano, Juan Leal, Ritter, Pablo Aguado y Román, esta última muy grave.

Acabo este resumen con mis premios, que la verdad que no los tengo nada claros, porque no ha habido nada sublime. Sí que ha habido cosas interesantes muchos días, casi siempre en el último toro, porque hasta ese momento las tardes iban camino del fracaso.

Como TRIUNFADOR pondría a PACO UREÑA. Este sí lo tengo claro y coincido con la empresa.
En MEJOR FAENA también coloco la de UREÑA en la Cultura. Fue medida y muy pura. Como antes explicaba, a otros les parecerá que ha habido mejores faenas, pero a mí la de Paco es la que más me transmitió.
Más difícil es elegir el MEJOR TORO, cuando no ha habido ninguno de vuelta al ruedo. Sí me tengo que quedar con uno, me quedo con «POETA» DE DOMINGO HERNÁNDEZ, aunque tal vez habría que hacer una división entre toro más enclasado y toro más encastado.

Como TORO MÁS ENCLASADO me quedo con este «POETA», que tuvo un pitón derecho extraordinario.
También tuvo muy buen pitón derecho «Pijotero» de Fuente Ymbro, al que lució mucho Perera. Otro toro enclasado fue «Despreciado» de Juan Pedro Domecq, premiado como mejor toro por la empresa, en mi opinión, de forma excesiva.

Para el TORO MÁS ENCASTADO premiaría a «ESPAÑOL» de Adolfo Martín, que además, fue espectacular de presentación, y eso que en un principio estaba reseñado para la Feria de Otoño. Tampoco me quiero olvidar de mencionar en esta categoría a «Carasucia» de Valdellán.
Quizá, en el término medio de clase y casta, encontramos a «Zahareño» de Santiago Domecq, el toro que cerró feria, pero que se desfondó en tres entradas al caballo (que no puyazos, porque en el segundo el picador se fue al suelo) y, sobre todo, en las banderillas del Fandi.
Desde luego que la corrida de Santiago Domecq optaría a ser la más completa, la MEJOR CORRIDA DE LA FERIA, pero me voy a quedar finalmente con la de JOSÉ ESCOLAR. Qué encastada fue toda ella.
El MEJOR BANDERILLERO sin duda ha sido FERNANDO SÁNCHEZ, que este año no ha tenido la competencia de David Adalid, ni apenas la de Ángel Otero.
Además, el MEJOR PAR DE BANDERILLAS, también lo puso FERNANDO SÁNCHEZ, en el sexto toro de Escolar.

En el MEJOR PUYAZO he tenido muchas dudas, entre uno de la primera corrida y otro, de la última. Un mes sin ver un buen tercio de varas. En este debate entre JUAN FRANCISCO PEÑA y Bernal, me quedo con el primero por su puyazo al toro de La Quinta.

Sí que coincido con la empresa en que la MEJOR ESTOCADA fue la de ROMÁN al toro de Baltasar Ibán, el más complicado de la feria, en la cual salió corneado.
El TORERO REVELACIÓN sin duda fue DAVID DE MIRANDA y el MEJOR NOVILLERO, FERNANDO PLAZA.
Como TORERO MÁS DECEPCIONANTE pongo a OCTAVIO CHACÓN, que le han pesado mucho tantas tardes. También podría haber puesto a algún torero del bombo, que con tres tardes han pasado desapercibidos, como Castella, Álvaro Lorenzo o López Simón, pero tampoco esperaba mucho más de ellos, como tampoco de Pepe Moral, que atraviesa un momento muy malo.

Sin ser revelaciones ya por su edad, han demostrado que no han dicho su última palabra Fernando Robleño y López Chaves.

Y sin ser de los máximos triunfadores, han dejado una imagen muy buena Román, Pablo Aguado y Emilio De Justo.

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