LA QUINTA SE LLEVA LA CONCURSO. PINAR, EL MEJOR LOTE Y CORTÉS LA CORNADA.

Con algún que otro charco a pesar de la lona que se colocó, pudo empezar la primera corrida de toros concurso de la década en Las Ventas. Se esperaba por parte del aficionado esta corrida, después de tanto tiempo sin ver una concurso.
Pero como ya saben que aficionados somos pocos, la entrada fue pobre, como la de cualquier otro domingo de festejo en La Monumental.

La corrida fue de más a menos, aunque remontó algo en el sexto bis, un sobrero de Rehuelga que se coló en la concurso al devolverse el titular de Valdellán.

Abrió plaza «Matorrito» de La Quinta, el toro más completo de la tarde.
Desde el capote mostró su buen son y en varas dió espectáculo.
Se arrancó cada vez más de largo, como lo iba dejando en cada ocasión Fernando Robleño. En los tres puyazos que se le dieron, empujó. Bien «El Legionario», que fue el único picador que destacó.
En banderillas cortó el viaje por el pitón izquierdo, que sin embargo, fue el de mayor calidad en la muleta.
El toro tenía casta, y parecía que se le iba a Robleño. Pero el madrileño tiene mucho oficio y supo sacarle las vueltas para torear muy templado con la izquierda, en naturales de perfil.
Le costó trabajo ir haciendo al toro, por lo que la faena fue larga y eso, lo pudo acusar el astado, que no se puso fácil para entrar a matar, dando pasitos atrás, escarbando y soltando miraditas al matador.
Tras varios pinchazos, al entrar a matar de nuevo, Fernando Robleño resultó prendido por el pecho. Afortunadamente salió ileso.
Sonó el segundo aviso Robleño cogió el descabello con prisas. Llegó a sonar el tercer aviso en un momento desacertado, ya que el toro se estaba cayendo.
El público reconoció aún así la labor del torero y le aplaudió, pero se equivocó este saliendo a saludar al tercio la ovación. Le faltó vergüenza torera después de escuchar los tres avisos y los aficionados se lo recriminaron.

En segundo lugar salió un toro de Baltasar Ibán que era un «tacazo». Serio y con caja, pero sobre todo con trapío. Imponía.

Se arrancó alegre en tres varas en las que no se empleó en exceso.
En la muleta fue un toro pronto y repetidor. Pero no se debe confundir la movilidad con la clase. Le faltó calidad en las embestidas.
Rubén Pinar ligó las series con la derecha al hilo del pitón y esa colocación se le recriminó.
Pedir que se cruzara entre muletazo y muletazo era pedir un imposible, porque el toro volvía rápido a las telas.
Tampoco era fácil de templarlo porque embestía a gran velocidad. Aún así, le tocó varias veces la muleta.
Lo que sí que se le puede recriminar es que todas sus series fueron iguales. Una cadena de muletazos en los que no fue capaz de decir nada. Todos rematados con el de pecho con la izquierda. Al natural, casi nada y lo poco que hubo, fue hacia fuera. Se le fue el toro, que siendo bueno, no llegó al nivel del de La Quinta.

Hasta ahí estábamos viendo una gran tarde. Pero salió el de Marqués de Albaserrada (que hay que recordar que es encaste Pedrajas y no Albaserrada) muy agarrado al piso. Difícil la papeleta para Javier Cortés, al que desarmó.
El tercio de varas podía sentarle bien. Se empleó a fondo el toro, empujando mucho con los cuartos traseros, pero solo con un pitón. Estuvo a punto de derribar.
En la muleta parecía no tener un pase. No pasaba. Javier Cortés se puso de verdad con un toro muy malo. Citó de frente, con el compás abierto, encajado de riñones en cada derechazo. Esa pureza le pasó una factura alta y es que fue cogido en el pómulo, llegando a afectar al globo ocular. Se llevaron mareado al de Getafe, con pronóstico grave que le impedió continuar la lidia.
Lo mató como pudo Robleño.

Como el cuarto le correspondió a Rubén Pinar al dar muerte al tercero Robleño, salió el colorado de Pedraza de Yeltes en esta posición.

Fue el toro que menos transmitió al tendido, o al menos a mí, porque alguna tímida palma se escuchó a su arrastre. El de Marqués de Albaserrada fue malo, pero incierto. Este no decía nada, aunque también hay que decir que le hicieron muy mal las cosas. Pedraza de Yeltes sigue «sin entrar» en esta plaza.
Rubén Pinar dijo lo menos que el toro: nada.

En quinto lugar salió el de Murteira
Grave. Con morrillo, serio, pero bien hecho.

Se arrancó pronto al caballo en tres varas a las que acudió a toda velocidad, en especial, las dos primeras, en las que ¡cómo no!, se le picó atrás. Aún así, es más comprensible que a este toro se le picase atrás por cómo se arrancaba. No era fácil cogerlo en su sitio.
Empujó en este tercio, pero ahí debió desfondarse, ya que en la muleta no sacó esa bravura. No humillo y casi ni pasó. Tuvo poco recorrido y protestó. Nada que hacer con él.

Quedaba el sexto, de Valdellán, que echó uno de los mejores toros en San Isidro («Carasucia»), pero cómo se pica tan mal, pudo lesionarse ahí el animal. Hasta entonces no había mostrado debilidad, pero tras una vara caída y trasera, el toro empezó a perder las manos. Cayó redondo en una ocasión y el público protestó con razón. Volvió a perder las manos y el presidente acabó sacando el pañuelo verde.

Salió de sobrero otro toro de Santa Coloma, pero de otra línea. Valdellán es de la rama ibarreña, y Rehuelga de Buendía. Por tanto, el desafío acabó con dos toros de encaste Santa Coloma – Buendía (el de La Quinta y este).
El sobrero de Rehuelga fue un toro bueno, con las virtudes y defectos de este encaste. Humilló, aunque alguna vez salía desentendido, pero embestía muy templado. Estos toros no tienen una duración larga y cuando Rubén Pinar se puso de frente a intentar torear bien, ya se le había escapado la faena entre pases mecánicos y despegados.

Plaza de toros de Las Ventas (un cuarto de plaza). Toros de distintas ganaderías en formato de corrida concurso. Bien presentados. Ovacionados en el arrastre el de La Quinta, Baltasar Ibán y Rehuelga. Palmas para el de Murteira Grave y el de Pedraza de Yeltes. Pitos para el de Marqués de Albaserrada.
– Fernando Robleño (de tabaco y oro): ovación con protestas tras tres avisos, silencio en el que mató por Javier Cortés y palmas.
– Rubén Pinar (de azul cielo y oro): silencio tras aviso, silencio y pitos.
– Javier Cortés (de sangre de toro y oro): herido.

Premios:
– Mejor toro: «Matorrito» N°30 de La Quinta.
– Mejor picador: «El Legionario».
– Mejor lidiador: Jesús Romero.

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