BREVE RESUMEN DE LA TEMPORADA

Se acabó la temporada y lo hizo de una forma dura con las cornadas «muy graves» de Gonzalo Caballero y Mariano de la Viña.
Ojalá se recuperen y no les queden secuelas de tran tremendos percances.
Ha sido un año en el que ha habido cogidas de mucha importancia, ya que a estas hay que sumar las de Román y Joaquín Galdos, que también fueron «muy graves». Otras recibieron el calificativo de «graves» y estuvieron cerca de ser también muy graves, como las de Escribano y el propio Gonzalo Caballero en San Isidro.
Tampoco nos debemos olvidar de Rafaelillo, cogido dramáticamente por un Miura, ni de Javier Cortés. Al diestro de Getafe le tiró un derrote a la cara el toro de Marqués de Albaserrada el 15 de septiembre y, aunque el pronóstico fue «reservado», aún está luchando por no perder al completo la visión de su ojo, que ya tenía dañada anteriormente por un desprendimiento de retina.

Además, Ponce sufrió una grave lesión en la rodilla que le ha mantenido alejado de los ruedos varios meses, como también ha estado fuera media temporada Roca Rey.

Por otro lado, ha sido un año en el que han saltado a los ruedos muchos toros buenos. A destacar también, que muchos de ellos han salido en plazas de primera, a diferencia de otros años.
Sin que haya habido toros de bandera en estas plazas (quitando en Fallas), muchos han sido más que interesantes, algunos de los cuales han posibilitado el triunfo de los toreros y, otros, se han ido sin torear.
Aún así, la exigencia del público cada año es menor, por lo que se puede hablar de una temporada triunfal, pero, sobre todo, triunfalista. Así ha sido en Valencia, Sevilla, Bilbao y, también, en Madrid.

Este año han destacado las ganaderías de encaste Juan Pedro Domecq, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta que son las que copan las ferias, pero también es cierto, que ganaderías como Alcurrucén (encaste Núñez) o El Puerto de San Lorenzo (encaste Atanasio – Lisardo), que suelen estar entre las mejores, han echado un año muy malo.

Cuando comenzó 2019, escribí un artículo que titulé «Año nuevo, ilusiones nuevas» y creo que no me equivoco si digo que esta temporada, verdaderamente, ha sido en la que los toreros emergentes han despertado la ilusión entre los aficionados. Ahora falta que lo hagan entre el gran público como en su día lo hizo Andrés Roca Rey.
Algunos no se han conseguido abrir paso, pero otros muchos sí, y con la lesión de Roca, han marcado el ritmo de la temporada.
No obstante, no hay que dar por muerta a la generación de figuras instalada durante la última década o, incluso, durante todo este siglo.
Ahí han estado Perera y Manzanares reclamando esa condición de figuras.
Otros, sin embargo, como Castella, parecen ser más pasado que presente, por no hablar de Morante, al que Pablo Aguado está ya reemplazando.

Próximamente, diré qué me ha parecido lo mejor del año en distintas categorías, con ránkings o premios a toreros, faenas, toros, ganaderías y ferias.

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