LOS TOROS, ¿DIVERSIÓN O EMOCIÓN?

Miguel de Unamuno afirmaba que «quien va al teatro solo a divertirse, probablemente acabe embruteciéndose» y esta es una frase que bien podría ser extrapolable a los toros. De hecho, es conocido por todos el dicho de «a los toros no se va a divertirse, se va a emocionarse». Ahora bien, ¿para cuántos es así? Para los aficionados de verdad, que somos un porcentaje muy bajo.

Entre el público general se advierte cada vez más triunfalismo, fruto de que solo van a la plaza a divertirse.
Esto pasa en todas las plazas. Sí, incluso en Las Ventas, la más exigente de todas. En especial, en los tendidos de sol, donde se da el choque entre los aficionados del 7 y de la Grada Joven con los tendidos del 4, 5 y 6, en los cuales el alcohol para combatir el calor les hace ver a algunos faenas que no han sido tales. Como decía: van a los toros solo a divertirse.
Y esto es respetable, porque cada persona paga su entrada… pero los que protestan también tienen derecho a ello. Puedo decir que tras cuatro años de abonado en la Grada Joven de Las Ventas, nunca he visto a nadie decirle a otra persona que no aplauda, pero sí al revés. Muchas veces he escuchado «¿qué protestas?» y, por supuesto, seguido del «baja tú» y demás frases típicas.
Y muchas veces pienso que los que protestan también se equivocan, no en el fondo, pero sí en la forma. Se debería valorar cada faena al final de la misma y no durante.
Sin embargo, desde los medios de desinformación taurina, estos aficionados tienen que aguantar que les llamen (como poco) reventadores y que se les acuse de todos los problemas de la mal llamada «fiesta nacional», que no es una fiesta salvo en los pueblos (y aquí está la cuestión de la diferencia entre entender el espectáculo como diversión o emoción) ni es solo algo nacional, aunque sea un símbolo de nuestro país.
Esto también provoca que haya muchas personas que únicamente se acercan a las corridas de toros por postureo nacional. El más claro ejemplo fue en la pasada Corrida de la Beneficencia. Fue insoportable.
Otro día semejante fue el Día de la Hispanidad.
Esperemos que esta gente que se acerca un día a los toros y sin tener ningún conocimiento del toreo, venga para quedarse y tenga ganas de aprender. Precisamente, en las ganas de aprender el público francés también es un ejemplo a seguir. ¡Que sigan así!

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