EL TOREO DE… LÓPEZ SIMÓN

Alberto López Simón nació el 30 de noviembre de 1990 en Madrid.

Tomó la alternativa en Sevilla el 26 de abril se 2012, de manos de Morante y en presencia de Manzanares, con toros de Núñez del Cuvillo. Cortó una oreja y resultó herido, sin poder salir a su segundo toro.

Confirmó en Las Ventas el 14 de mayo de 2013, con El Cid de padrino y Daniel Luque como testigo. Los toros fueron del Puerto de San Lorenzo.

Las Ventas es la plaza que ha marcado su carrera. En un 2015 mágico abre hasta en tres ocasiones la Puerta Grande.
La primera fue el 2 de mayo, sufriendo una grave cornada. Le arrancó una oreja al primero de Montealto y otra a su segundo, que toreó acto seguido de su primero, para pasar después a la enfermería. Máximo García Padrós no daba crédito.
En San Isidro, de nuevo con oreja y oreja, abre la Puerta Grande con la corrida de Las Ramblas.
Empieza a abrirse paso en las ferias, indulta un toro en Cieza y corta un rabo en Aranjuez a un toro de Jandilla: el que mejor ha toreado en su vida, en mi opinión y en la del propio torero.

Llega a la Feria de Otoño, en la que estaba anunciando dos tardes, y abre la tercera Puerta Grande, tras salir de la enfermería por sufrir otra cornada de un toro del Puerto, lo que le impide actuar el día siguiente y luchar por igualar el récord de César Rincón (cuatro Puertas Grandes en Madrid en la misma temporada).

En 2016 abre la cuarta Puerta Grande, en una Beneficencia en la que nadie se acuerda de su faena, sino de la Manzanares y «Dalia», de Victoriano del Río.
Este año es el líder del escalafón y da la sensación de que «se atora»: torea de forma mecánica, sin sentimiento. Como si fuese un robot que empalma los pases.

En 2017 indulta a «Pasmoso» de Garcigrande en Valencia y en 2018 logra su quinta Puerta Grande de Las Ventas con toros de Núñez del Cuvillo.

Como antes comentaba, su toreo es robótico y tenso. No carga la suerte ni vacía los muletazos. Solo los empalma haciendo la noria con derechazos piqueros. Ya no se pasa los toros cerca, como en 2015, aunque sigue sufriendo alguna que otra voltereta, por ejemplo, al realizar las bernardinas. Esto enloquece a un público que, ciertamente, se conforma con muy poco.
Con la mano izquierda domina muy bien el recurso del molinete previo al pase de pecho, que hace olvidar al espectador que la serie en sí no ha tenido nada destacable.

A media altura sabe exprimir a los toros nobles. Sin embargo, mejor no hacer el experimento de ponerle con una ganadería encastada, porque no sabría ni cómo empezar. Por eso, siempre se anuncia con Domecq o Atanasio.

En el caso de López Simón, está claro que lo difícil no es llegar, sino mantenerse, y es que él llegó y abrió las puertas del sistema, de lo que se aprovechó, por ejemplo, Roca Rey, pero no el propio López Simón, que solo ha tenido un año bueno.

Los comentarios están cerrados.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: