MANZANARES Y «DALIA»: UNA FAENA PARA LA HISTORIA

Hoy se cumplen cuatro años de la faena de Manzanares a «Dalia», de Victoriano del Río.

El toro tuvo clase y José Mari lo cuajó de principio a fin, desde el saludo capotero a la estocada.
Las verónicas con el empaque del alicantino y las chicuelinas de mano bajísima en el quite, como las que hacía su padre, ya despertaron los primeros «olés» rotundos.

El inicio muletero fue torero, por abajo, con trincherazos. Tras un molinete, dio un pase de pecho en el que paró el tiempo. Lo convirtió en un circular. El mejor pase de pecho que he visto.
En los naturales volvió a detener los relojes. Eso que es tan difícil de hacer y que si se consigue en un solo pase provoca el éxtasis del público, Manzanares lo logró en cada uno de los naturales.
Volvió a la derecha y, con la elegancia que le caracteriza, dio otra serie en la que recibió una voltereta sin consecuencias.
Se levantó y dio un cambio de mano marca de la casa, de esos que son cumbres.

Cuando el toro se le vino distraído le mató de una estocada recibiendo de efecto fulminante para cerrar una obra de arte sin ningún borrón. La perfección hecha faena en aquella Beneficencia del 1 de junio de 2016.
Dos orejas con leve petición de rabo, que en mi opinión, debía haber sido mucho más fuerte.

Hoy se cumplen cuatro años de la faena del siglo.

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