SANTA COLOMA PASA POR UN GRAN MOMENTO

El encaste de Santa Coloma sigue al alza. Hubo años en los que parecía que solo existía La Quinta (hablo de la rama Buendía), hasta que en 2017 Rehuelga echó una enorme corrida en San Isidro. Enorme en todos los sentidos. Desde entonces Rehuelga ha ratificado su gran estado de forma allá donde ha ido, mismamente en Illescas hace un año. Personalmente, Rehuelga me gusta más que La Quinta: tiene más motor y más casta. Pero es que no solo estas dos ganaderías son de las mejores de la actualidad. ¿Qué me dicen de Los Maños? Y las dos que hoy lidiaban en Illescas, un peldaño por debajo de las ya mencionadas, también son dos grandes ganaderías: Ana Romero y Pallarés.

Hubo dos toros buenos de cada ganadería. Lo malo es que fueron los cuatro primeros y al final se queda un sabor de boca peor, más cuando el festejo duró tres horas menos cuarto. No puede ser tan largo.

Abrió plaza un precioso ejemplar de Ana Romero escobillado de los pitones. Más aún se los escobilló al rematar con saña en un burladero. Esto en lo de Domecq no se suele ver (no hablemos ya en Atanasio). Cristian Escribano tardó en acoplarse, pues la faena no pasó de la corrección hasta que le ligó en un par de series el molinete al de pecho. El toro merecía más. No obstante, es digno de destacar la pureza en el cite frontal, pero aun así se lo pasó lejos y no remató detrás de la cadera hasta la última serie. No mató bien y echó mano del descabello para hacerlo peor: ni le quitó la espada, ni apenas lo colocó, fruto de la desesperación tras numerosos intentos, lo que le terminó costando un buen susto cuando el toro le alcanzó. Se libró milagrosamente de una cornada en el gemelo.

Le cortó dos generosas orejas al cuarto, un pallarés con mucha nobleza. Alargó en demasía la faena hasta meterse el arrimón, en el que introdujo circulares y cambiados por la espalda. Se fue a por la espada para a continuación tirarla y dar una gran serie de naturales a pies juntos, estos sí, rematados bien detrás. Muy puros. Lo mejor de su actuación.

Noé Gómez del Pilar echó por delante también el de Ana Romero. Serio, pero algo bizco. Anda muy bien Noé, que se lo sacó a los medios genuflexo, muy torero. Toreó con el mentón hundido en grandes series de derechazos. También hubo muy buenos naturales con la derecha. Por el izquierdo el toro era más complejo. La pena es que la estocada se le fue abajo.

El quinto, de Pallarés, fue mucho más soso. Al tener menos transmisión, Gómez del Pilar solo pudo conectar con el tendido cuando se la dejó puesta en la cara para girar sobre sí mismo en una serie sobre la mano derecha.

A Álvaro Lorenzo le va francamente bien para su toreo el toro de Santa Coloma. Recuerdo una actuación en Gijón que es de las mejores tardes de su carrera. La faena del tercero de hoy (toro de Pallarés) es de las también de las mejores que le he visto. Normalmente, me resulta un torero muy frío, que no me llega. Sin embargo, hoy sí que he visto ese temple que tanto el cantan algunos, y es que el toro de este encaste permite torear despacito. Los naturales tuvieron mucha suavidad. La estocada trasera y los fallos del puntillero provocaron que aquello se diluyese y quedase en una oreja.

Quizás porque solo le cortó una al tercero se le pidieron y se le concedieron las dos del sexto. El toro de Ana Romero fue el más serio de la tarde. Apretó mucho a Lorenzo en el capote, por lo que el toledano le puso dos veces al caballo (único toro que fue dos veces al caballo en una corrida en la que el tercio de varas fue un mero trámite y encima se hizo mal: de desafío nada) y hasta se pensó en dejarlo para una tercera vara, pero el público expresó su disconformidad y pidió el cambio de tercio. Nunca se confío con la muleta ante un animal con teclas que tocar. Poco a poco, Álvaro le fue robando las series. Dejó una estocada casi entera ligeramente atravesada.

Plaza de toros de Illescas (un cuarto de plaza). Toros de Ana Romero (primero, segundo y sexto) y de Pallarés (tercero, cuarto y quinto). Mejor presentados los de Ana Romero, aunque todos sospechosos de pitones. De gran juego los cuatro primeros. Más soso el quinto. Complicado el sexto.

  • Cristian Escribano (de verde y oro): palmas y dos orejas.
  • Gómez del Pilar (de grana y oro): oreja tras aviso y ovación.
  • Álvaro Lorenzo (de grana y oro): oreja tras dos avisos y dos orejas.

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