PARA IRSE A DORMIR

La segunda de las nocturnas de Las Ventas invitó más a irse a dormir que a quedarse viendo todos los novillos que saltaron al ruedo venteño, que fueron un total de ocho con los sobreros. Vaya petardo de Vistalegre y qué poco hay que resaltar hoy, más allá de algún destello capotero de Molina y de El Melli.

De este último cabe destacar un buen ramillete de verónicas a su primero bajando la mano, al que luego galleó con soltura por chicuelinas para dejarlo en el caballo. También trató de poderle por abajo con la muleta, mas hubo poco lucimiento.
Menos aún hubo en el sexto, un novillo apagado que no pasaba.

José Fernando Molina volvía a Las Ventas tras su Puerta Grande lograda hace un mes. No tuvo la misma suerte en esta ocasión, ya que se las vio con un lote sin opciones, como todo el encierro.
De hecho, lo más reseñable lo hizo en el cuarto de la tarde, novillo de Rocío Romero, al que le endosó un quite de menos a más por chicuelinas, tafalleras y una gran media de remate.
En el segundo, que se acostaba, terminó por arrimarse para justificarse y, ahí, en los terrenos de cercanías dejó un par de circulares.
Hubo más toreo con el manso quinto, con el que se trató de poner al natural, pero si no hay animal, no hay transmisión.

A Rocío Romero le tocó en primer turno un novillo de Vistalegre que tuvo la desgracia de partirse el pitón por la cepa, por lo que tuvo que ser devuelto.

Salió en su lugar un sobrero de Torrealba que se lesionó una mano y tuvo que ser apuntillado en el ruedo.
Finalmente, se optó por correr turno y que saliese el reseñado como cuarto. Rocío anduvo siempre despagada, con excesivas precauciones.
El cuarto fue un novillo de Virgen María que hizo cosas de corraleado: se emplazó y tuvo que ir a buscarlo el peón de brega, algo lógico. Menos lógico fue que toda la lidia la llevase la cuadrilla y Rocío no diese ni un capotazo, quizás por lo verde que se la vio con el anterior novillo y las complicaciones de este.
Nunca cargó la suerte y, con toda la razón, un espectador le gritó que no estaba preparada para venir a Madrid. Esa fue la sensación que dio.

Plaza de toros de Las Ventas (menos de un cuarto de plaza): novillos de Vistalegre parados, sin recorrido y mansos y un sobrero de Virgen María muy corraleado.

Rocío Romero (de lila y oro): silencio en ambos.
José Fernando Molina (de caña y oro): ovación y palmas.
El Melli (de blanco y oro): silencio en su lote.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: